Zombies: ciencia y videojuegos

Braiiiins…

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Zombies… En los últimos años hemos visto que estas criaturas de ficción se han vuelto un elemento muy importante en la industria del entretenimiento: comics, series de televisión, películas y libros.

Sin embargo, los zombies han estado presentes casi desde el inicio en los videojuegos, siendo enemigos comunes desde finales de los 80s con Castlevania, lanzados a la fama en Resident Evil y hasta caricaturizados en Plants vs Zombies.

En Resident Evil se habla del virus T, un misterioso desarrollo de la compañía Umbrella que ha venido a formar parte de nuestra “cultura gamer” desde los 90s. Parece la explicación cliché para el desencadenamiento del caos zombie en Racoon City. Los zombies en RE aparentan ser humanos en estado de descomposición, sin recuerdos aparentes de haber sido personas, imparables, agresivos, violentos y con un apetito voraz cuyo plato principal son otros humanos o seres vivos.

Si lo analizamos desde un punto de vista científico, ¿qué tan plausible es que puedan existir realmente? ¿o solo podemos considerarlos como parte de la fantasía?

LA CIENCIA DETRÁS: Virus y estructuras cerebrales.

Científicamente, un muerto viviente es 100% fantasía. Sin embargo, para lograr los otros síntomas solo basta que un virus tenga especificidad viral. Esto quiere decir que un virus pueda atacar ciertas funciones específicas en las funciones cerebrales de su huésped, dejando otras intactas.

A mediados del siglo XIX, Louis Pasteur formuló la teoría germinal de las enfermedades cuando estudiaba cómo se transmitía la rabia. Él sabía que la enfermedad se transmitía a través de mordeduras, pero no podía ver el organismo con un telescopio óptico, así que concluyó que debía ser muchísimo más pequeño. La rabia hacía que el huésped manifieste agresividad extrema, imposibilidad de beber agua o líquidos y una furia que se dirigía a otros seres vivos.

Básicamente, un virus zombie real debería ser algo similar a la rabia y lo que atacará son las neuronas gracias a una habilidad llamada transporte retrógrado axonal que es la capacidad de utilizar las neuronas para transportarse. Al llegar al cerebro, el virus toma el control del huésped y, en el 99% de los casos de la rabia, significa una muerte segura.

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Imagen: AsapScience

La receta para crear un zombie es simple: nuestro virus debe atacar específicamente tres zonas del cerebro:

  1. Hipotálamo ventromedial: controla la saciedad.
  2. Amígdala: emociones y memoria.
  3. Corteza frontal: moral y control de acciones impulsivas.

Es decir que solo afectando estas tres zonas, el huésped se convierte en un ser voraz, con un apetito insaciable, muy violento, sin memoria de sus seres queridos y que no puede controlar sus acciones desde un punto de vista moral y cuya única motivación es alimentarse.

¡Voila! Señores, acabamos de crear un zombie 100% científico. Ahora, ¡a correr!

PALABRASFINALES: 50% real 50% fantasía.

Tal vez esto del cerebro y los zombies suene como algo fuera de este mundo. No estaríamos tan seguros, desde que los virus son microorganismos que están en constante evolución y, actualmente, existen algunos que pueden lograr que sus huéspedes presenten conductas dignas de categorizar como “zombificadas”. Por ejemplo, la Ophiocordyceps unilateralis, también conocida como el hongo zombie, al infectar una hormiga, hace que ésta se aleje de su colonia y deambule buscando un hábitat húmedo para luego comandarla a que muerda y se aferre a un tallo. La hormiga muere y el hongo zombie puede desarrollarse.

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¿Hongo zombie? Hmm… suena a The Last of Us, ¿verdad? No es tan serio como para dejar de leer este artículo e ir a comprar un machete y guardar municiones pero… ¿estaremos listos cuando la horda llegue?

REFERENCIAS:

Zombie Apocalypse Science – AsapScience

Daniel Takaezu

Daniel Takaezu

Taka es psicólogo social, marketero y director de La Facultad Gamer. Su objetivo es compartir una visión científica de los videojuegos de ayer y hoy conectando la educación y el entretenimiento.