Quiet: bulliciosa distracción

Música, efectos de sonido y concentración en videojuegos.

Quiet

Metal Gear Solid V: The Phantom Pain fue uno de los lanzamientos más importantes de los últimos meses y si bien ha estado sumergido en controversias relacionadas a Kojima, Konami y otros anuncios, quizás el personaje más controversial sea Quiet, una francotiradora con muy poca ropa, aparentemente muda y con habilidades sobre-humanas, aunque “mutantes” sería tal vez la palabra más adecuada.

La verdad es que Quiet es una acompañante bastante útil en las misiones, pudiendo despachar headshots a diestra y siniestra, explorar e incluso trabajar con Snake en equipo, manteniendo un enemigo en la mira mientras nosotros estamos explorando aún. Sin embargo y pesar de su nombre, Quiet no es para nada silenciosa: cada vez que ella tiene en la mira a un enemigo entonará una canción (“Sins of the Father”). Al principio es muy útil, pero luego de dos minutos literalmente la queremos asesinar para que se calle.

No solo es Quiet en MGSV. A lo largo de la historia de los videojuegos existen muchas situaciones donde sonidos molestos o canciones repetitivas nos han hecho apretar el botón de “mute” en el televisor o eliminar los efectos de sonido en el menú del juego: el llanto de Baby Mario en Yoshi’s Island, la canción en los calabozos de Zelda para NES o la música repetitiva en Hearthstone: Heroes of Warcraf.

¿Por qué nos sacan de quicio aquellos sonidos y canciones? Aunque no lo crean, los llamados “sonidos molestos” tienen que ver mucho con nuestra psicología y nuestra inmersión en una tarea.

LA CIENCIA DETRÁS: Emociones, concentración, audición y frustración.

Explicar por qué nos desconcentran y sacan de quicio algunos sonidos en videojuegos puede ser una tarea compleja, debido a que muchos procesos están involucrados, pero a grandes rasgos, este curiosos problema tiene como protagonistas a nuestra concentración, el ritmo del juego, la inmersión y el sistema límbico en el cerebro.

Cuando nos concentramos en una misión, nuestros sentidos se agudizan, nuestro ritmo cardiaco se acelera, nuestras pupilas se dilatan y la adrenalina empieza a inundar nuestro cuerpo. Hemos hablado de estos efectos en nuestro artículo sobre el flow (el cual pueden encontrar aquí).

Aunque no lo crean, nuestro sentido de la audición también trabaja al doble: poniendo atención a las instrucciones y efectos de sonido que indiquen que estamos progresando o perdiendo vida, y utilizando la música de fondo como un metrónomo para mantener nuestro ritmo (revisen nuestro artículo sobre música y videojuegos acá).

Pero, ¿qué pasa cuando un sonido “molesto” interrumpe? Pues la medicina ha descubierto en los últimos 20 años que las partes más sensibles del oído interno están íntimamente conectadas con el sistema límbico, una parte importante del cerebro encargada de generar emociones. Cualquier sonido puede convertirse en algo “molesto” cuando jugamos videojuegos debido a que en esos momentos de alta concentración nuestra tolerancia disminuye dramáticamente.

sistema límbico

Braaaiiiinnsss.

¿Por qué disminuye nuestra tolerancia al jugar? Esto se debe a tres aspectos:

  1. Tenemos altas expectativas: queremos ganar, obviamente.
  2. Tenemos poca paciencia: queremos ganar, pero tiene que ser rápido.
  3. Queremos que los demás no interrumpan nuestro juego y, si juegan con nosotros, esperamos perfección.

Es en este estado mental cuando los estímulos que estén fuera de sintonía con el juego y con nuestras acciones cuando nos frustramos e inmediatamente reaccionamos de manera agresiva, violenta o simplemente desarrollamos aversión a aquellos estímulos. Estos sonidos pueden ser tanto producidos por el juego o hasta el sonido que hacen nuestros amigos al mascar chicle. Nuestra reacción ante estímulos auditivos molestos casi siempre es rechazo y agresividad debido a que, a diferencia de nuestros ojos que podemos cerrar en un microsegundo, la audición está siempre activa y para “desactivarla” debemos colocarnos audífonos con cancelación de sonido o apagar el sonido en la televisión; es decir interrumpir nuestro juego, lo cual causa frustración, la frustración lleva a la violencia y la violencia lleva al Lado Oscuro (ver efectos de la frustración en videojuegos aquí).

Por eso Quiet es tan molesta luego de algunos minutos: necesitamos concentración y silencio en nuestras misiones en MGSV ¡pero Quiet jamás se calla! Parece que la única persona que está callada, tranquila y con pocas palabras es Snake, quien en los juegos anteriores no dejaba de hablar. Casualidades de la vida.

quiet boss

Snake: “cállate”. Quiet: “mmm mm mm (déjame cantar, lol)”

PALABRAS FINALES: Paciencia y buen humor.

Si algunos de ustedes viven incómodos con algunos sonidos que los sacan de quicio al punto de volverse violentos, cuidado, podrían sufrir de misofonía, un desorden de origen neurológico que requiere de atención de un especialista.

Pero supongo que a la mayoría de nosotros simplemente nos distraen y desconcentran algunos sonidos y música que nos sacan de nuestro “estado mental gamer”. En esos casos, solo queda tener paciencia, comentar en voz alta las jugadas (para ocultar el sonido molesto) o simplemente poner “mute” un rato. También podemos jugar escuchando otra música, pero eso destruye la experiencia completa del juego.

En el caso de MGSV, siempre podemos dejar a Quiet en Mother Base y llevarnos a DD, nuestro fiel amigo canino.

REFERENCIAS:

Lerner, Barron H. (2015). Please stop making that noise.

David, Anna. (2015). The real reason those annoying noises drive you mad.

Daniel Takaezu

Daniel Takaezu

Taka es psicólogo social, marketero y director de La Facultad Gamer. Su objetivo es compartir una visión científica de los videojuegos de ayer y hoy conectando la educación y el entretenimiento.