La neurociencia del miedo en videojuegos – Parte 1/2

¿Cómo funcionan los survival horror?

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En el artículo anterior hicimos una breve reseña acerca de nuestros momentos y experiencias más terroríficas en videojuegos. No fue sorpresa que hayamos coincidido en franquicias como Resident Evil y Silent Hill, los cuales son los referentes más importantes del survival horror a nivel mundial. Aun cuando estas franquicias hayan tenido altibajos en la calidad en sus entregas, muchos de nosotros recordamos con detalle aquellas emociones que nos hicieron sentir. Entre ellas se encuentra el miedo.

El miedo es una emoción inducida cada vez que un ser vivo se percibe una amenaza. Esta emoción causa cambios en el cerebro y en muchos órganos del cuerpo y, eventualmente, cambios en el comportamiento. Ante la percepción de peligro, las personas presentan tres tipos de respuesta: confrontación, escape o, en casos de extremo miedo, parálisis. Estas respuestas nos sirven para la supervivencia y adaptación a nuestro entorno.

Pero, si los humanos sentimos miedo ante estímulos potencialmente peligrosos o amenazantes, ¿por qué es tan popular? Existen miles de películas de terror, muchísimas novelas de terror, cuentos, historias, videos en Youtube y, especialmente, videojuegos. ¿Por qué disfrutamos de un buen susto? Es ilógico, contra-intuitivo y paradójico… pero sucede.

LA CIENCIA DETRÁS: Neurociencia, evolución y curiosidad.

Para entender por qué sentimos miedo y por qué nos atrae es necesario entender cómo es que se genera el miedo. Lo más interesante de este proceso es que nuestro cerebro reacciona de manera similar cuando nos encontramos con algo peligroso en la vida real, pero también cuando lo experimentamos en una pantalla.

Cuando vemos un estímulo potencialmente peligroso o amenazante como un perro hostil que nos gruñe y muestra las fauces o cuando nos persigue NEMESIS en Resident Evil, se liberan dos neurotransmisores en nuestros cerebros: norepinefrina y dopamina.

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La norepinefrina hace que nuestros sentidos y nuestra atención se agudicen, así como alistar los músculos para enfrentar el estímulo peligroso o escapar. Además, el ritmo cardiaco se incrementa, así como toda la actividad del sistema nervioso central. Es por la epinefrina que nos sudan las manos, se acelera el corazón y sentimos todo aquello que identificamos como miedo en nuestro cuerpo.

La verdad es que la parte más primaria de nuestros cerebros no se han adaptado muy bien a las nuevas tecnologías como las películas y los videojuegos. Es por esta razón que aun cuando nosotros sabemos con certeza que el miedo que estamos sintiendo no es real, sino es sólo un conjunto de pixeles o polígonos en una pantalla, la norepinefrina se dispara y nos dice: “atento, este miedo que sientes es real y necesitas estar preparado para actuar”.

Por otro lado, la dopamina, de la cual ya hemos hablado en numerosas ocasiones, es parte crucial del sistema de recompensas del cerebro que influye en el reconocimiento de patrones y aprendizaje. La dopamina se dispara cuando sentimos miedo para poder aprender todo acerca de qué nos causa miedo. Es por esta razón que, cuando hemos avanzado lo suficiente en Resident Evil y abrimos una puerta, nos quedamos escuchando atentos para ver si el NEMESIS está. Esto se debe a que gracias a la dopamina y a la experiencia, hemos aprendido todos aquellos elementos que involucran a NEMESIS: nuevas puertas, sonido de pasos lentos y pesados, silencios sospechosos y el famoso gruñido “STARS…”.

Sin embargo, la dopamina tiene un rol extra en cuanto al miedo: hace que constantemente el cerebro está buscando información para aprender y para crear patrones ante lo desconocido.

Es por esta razón que existe la curiosidad mórbida y es la explicación del por qué prestamos tanta atención a accidentes vehiculares cuando pasamos cerca de ellos y por qué es tan difícil dejar de mirar. Es como si el cerebro dijera “mira bien lo que ha ocurrido y entiende por qué pasó, pues algún día podría pasarte a ti”. Suena muy creepy, pero es un mecanismo natural del aprendizaje.

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PALABRAS FINALES: El miedo nos vuelve más humanos.

Lo que no se dice es que los survival horror no solo nos dan un gran susto en la seguridad de nuestra habitación, sino que también nos vuelve más empáticos. Poder ver por lo que pasa Leon, Claire y Chris en un videojuego nos ayuda a entender la situación en la que se encuentran y poder reaccionar tal y como lo haríamos nosotros.

El miedo en correctas cantidades logra desarrollar nuestra inteligencia debido a que nos motiva a actuar, nos hace planear y reaccionar rápidamente ante los estímulos que nos presenta el videojuego. La primera vez que jugamos Resident Evil disparábamos a los zombies que estaba cerca o cuidábamos de no tropezar con ellos, pero luego de terminar el juego y “estudiar” los movimientos de los zombies es que podemos correr cerca de ellos o incluso jugar a “empujarlos” para ahorrar balas para los jefes.

El miedo es una de las emociones más básicas que poseen los humanos y ha sido crucial para nuestra supervivencia como especie y para adaptarnos a nuestro entorno. Por eso recuerden que el miedo es algo completamente natural y conquistarlo es lo que nos fortalece como especie.

REFERENCIAS:

Vsauce – Why are we morbidly curious?

WebMD – Why we love scary movies

Daniel Takaezu

Daniel Takaezu

Taka es psicólogo social, marketero y director de La Facultad Gamer. Su objetivo es compartir una visión científica de los videojuegos de ayer y hoy conectando la educación y el entretenimiento.